POR DOLORES CHÁVEZ, PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
De 25 de junio al 6 de julio se llevó a cabo en las instalaciones de la Universidad de Deusto en Bilbao, España, el curso denominado “Argumentación Ética y Pensamiento Crítico” dirigido a 52 profesores del Tecnológico de Monterrey de los 31 campus.
En un ambiente multicultural, tanto los contenidos del curso como la zona del país vasco, los anfitriones ofrecieron herramientas teórico-analíticas para estudiar la argumentación ética y los enfoques posibles para sociedades en conflicto. La ciudadanía e inclusión hay que construirla desde la racionalidad y el diálogo en momentos pertinentes y adecuados para las partes involucradas.
Como sabemos, algunos de los referentes culturales de nuestra sociedad están enraizados en la cultura occidental y, como tales, son parte de los enfoques europeos, en particular, de España, país dominante en nuestra herencia como latinoamericanos.
Desde la visión de Aristóteles, hasta el cuadro de Guernica de Pablo Picasso, los contenidos de la educación están basados en esta visión clásica y recuperadora de la racionalidad de las civilizaciones. Definitivamente, el esfuerzo que realizan las autoridades de la institución, de permanecer a la vanguardia en los contenidos educativos, se ven reflejados en eventos de capacitación como éste.
Campus Santa Fe fue representado por el doctor Álvaro Alvarez y la doctora Dolores Chávez, quienes han implementado actividades éticas dentro de su curso y, por tanto, las materias resultaron de gran aportación para la mejora del atributo “Curso con Actividad Ética” (CETI), en los cuales la argumentación es indispensable.
Asimismo, el hilo conductor de la argumentación fue impartido por profesorado de diversas disciplinas como psicología, filología, análisis del discurso, bertsolare (euzkera), comunicación oral, corporalidad y teoría general de la argumentación ética. Dado lo anterior, ¿Para qué tenemos que saber argumentación? Principalmente para saber si otros argumentan bien; en el análisis de los textos objetivados en escritos, audiovisual, sonoros y discursos orales; sean éstos monológicos o dialógicos (aun cuando sea para uno mismo, existe una especie de desdoblamiento de la personalidad para construir argumentos válidos).
Tanto alumnos como profesores tenemos que ser buenos en argumentación. Los enunciados con argumento acaban en la praxis en el derecho, filosofía y ética; y, si dichas propuestas están basadas en una elaboración fina, entonces afectan la toma de decisiones, para el bien personal y común.
Por tanto, a nivel docente, los materiales dispuestos contribuyeron a una formación con contenidos actualizados y con miras a conocer recorridos para la construcción social. En concreto, las visitas a Mondragón y a Koopera fueron experiencias enriquecedoras, pues son ejemplos de Responsabilidad Social y constituyen un paradigma en la organización de capital humano, financiero y de emprendimiento.
En la cuestión del discurso, los contenidos de lógica argumental se estructuraron como la solidez de un edificio o los de una casa, en la que los pilares se soportan en los cimientos y en las conexiones que se establecen. Análogamente, la construcción de una cadena de enunciados, aun cuando puede ser tortuosa, está encaminada a una conclusión contundente. Y, en este sentido, la carga ética constituye un 90 por ciento de las argumentaciones con el objetivo de conseguir la adhesión de alguien y/o una conducta de asentimiento.
Sabemos que el esfuerzo de una capacitación de excelencia redunda en la mejora de los contenidos educativos para los alumnos. El desarrollo e instrucción de la academia es una de las prioridades de esta Institución en beneficio de las cátedras mejoradas para los estudiantes y para los proyectos sociales que, finalmente, repercuten en un bien para la comunidad. Enhorabuena por la participación de nuestro cam